17 de diciembre de 2013

La crónica de un Hincha

Escrito por: Eduardo Deliardi
Foto: Cortesía

Un día, cuando aún era muy niño, a alguien de mi familia se ocurrió la grandiosa idea de llevarme, a ese sitio glorioso, lleno de alegrías que se contrastan con amarguras, con sueños e ilusiones; ese sitio de júbilo donde todos se reúnen a ver a once tipos darle a las patadas a una pelota, para luego meterla en un arco. En ese momento no tenía que entender mas nada, con solo eso bastaba.
 
Luego seguí, me llevaban a ver a los mismos tipos en esa cancha, algunos nombres cambiaban, uno era mejor que él sujeto que se iba, pero otras veces no. Después entendí un poco más de lo que pasaba, comprendía cada día un poco más.

Fui creciendo y ya era diferente, ya no solo iba a ver a los once sujetos detrás de un balón, ahora el bombo sonaba y mi piel se erizaba, sin dame cuenta estaba saltando, gritando. Años mas tarde me vi saliendo de clases con unos amigos y decidimos salir a verte. Ya no era un niño, salimos, buscamos banderas, nos montábamos en la cerca y gritábamos y cantábamos sin parar.

Quisieron llevarte a otro lado, dijeron que si ese sujeto no ganaba la alcaldía te mudarían, que ya estabas vendido, que si… que si… seguimos, nos habían robado un campeonato, habíamos llenado otro estadio que no era el nuestro, para que el año siguiente nos amenazaran con no volver a verte. No pudieron. Te quedaste con tu gente y siguió la sonrisa en la gente, volvió la alegría. Pasamos ratos malos y recuerdo que te vistieron de blanco.

Bastante ya crecido ya no me llevaban, me juntaba con los amigos de liceo, hicimos unas banderas y seguimos gritando y saltando, como si de eso dependiera nuestras vidas. ¿Quién lo diría? En realidad de eso si dependemos.

Hoy, después de todo el camino a tu lado, y que tienes más de treinta años que late este sentimiento, van pasando los años, jugadores y también dirigentes, pero solo tú eres la alegría de mi corazón, son los colores, juro que aunque pasen los años siempre te voy a acompañar. Después de tanto y de todo lo que vivimos, te vi en el mejor de tus momentos, dando la vuelta, con la copa en las manos, levantándola hacia lo más alto, para agradecer el cuanto te amamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario